¿Hasta cuándo alcanza la reforma tributaria?

Apenas completando su primer mes y medio de vigencia, e incluso con solo dos semanas de cobro en firme del aumento del IVA al 19%, la reforma tributaria sigue generando ardua controversia, sobre todo por lo que serán sus resultados a mediano plazo.

Si bien varios gremios y centros de estudios económicos locales ya habían advertido que el panorama de recaudo del ajuste impositivo no era tan optimista como el defendido por el Gobierno durante la atropellada aprobación de la iniciativa a finales de diciembre en el Congreso, han sido las firmas calificadoras de riesgo las que han realizado un diagnóstico más preocupante.

La semana pasada, por ejemplo, la calificadora Fitch Ratings evaluó los alcances de la reforma y concluyó, de un lado, que la iniciativa ayudará a reducir los déficits fiscales amplios del Gobierno central, que siguen creciendo al punto que alcanzaron aproximadamente 4 por ciento del Producto Interno Bruto en 2016. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, a renglón seguido se advirtió que los efectos de algunas medidas del apretón tributario a mediano plazo, especialmente en lo relativo a las normas contra la evasión fiscal y las disposiciones para aumentar la formalización del mercado laboral, son más inciertos y difíciles de cuantificar.

La calificadora reconoce que el Gobierno evidencia voluntad de disciplina fiscal para compensar el efecto de la crisis petrolera y que se apretó el cinturón en materia de gasto, pero advierte que mantener esta tendencia a mediano plazo será todo un reto. Para lograr las metas es necesario no sólo que se cumplan las estimativos de recaudo de la reforma, sino controlar más el gasto interno, desacelerar el endeudamiento externo y disminuir el déficit de cuenta corriente, lo que demanda necesariamente un aumento de las exportaciones ya que “no es probable que las importaciones disminuyan aún más”.

Paradójicamente las advertencias de Fitch sobre lo incierto de los efectos de la reforma tributaria a mediano plazo se dieron en la misma semana en que Fedesarrollo también sostuvo que ese apretón de impuestos tiene efectos positivos en el corto plazo pero podría ser insuficiente a mediano, razón por la cual no se descarta que el próximo año o incluso en el siguiente sea necesario otro proyecto impositivo, claro que a cargo del próximo gobierno. El centro de estudios económicos recalcó que hay presiones muy fuertes sobre el gasto del Estado y que si bien la reforma permitirá compensar en parte la caída de las rentas petroleras, los déficit continúan siendo muy altos, más aún de cara a enfrentar desafíos costosos en materia de inversiones como la etapa del posconflicto.

Frente a todo lo anterior el Gobierno ha dicho, de un lado, que el horizonte de la reforma es hacia el 2022 y que no ve la necesidad de un ajuste antes de esa fecha. También recalca que este 2017 será un año de despegue económico, no solo porque las finanzas oficiales están más equilibradas y hay una mayor eficiencia en el gasto, sino porque está aumentando ya el volumen de las exportaciones, como se evidencia en rubros de flores y café. Al mismo tiempo espera que el alza del petróleo empiece a dar resultados más tangibles a partir de junio o julio, claro si se mantiene el precio por encima de los 50 dólares. A ello se sumaría que este será un año muy intenso en construcción de obras civiles como las autopistas de cuarta generación y la segunda fase del plan de las casas gratis.

¿Quién tiene la razón? Aún es muy temprano para decirlo. Así como algunos indicadores económicos tienen tendencia positiva, como una inflación a la baja, otros presentan un desempeño deficiente, como la industria y el desempleo. Pese al impacto lesivo en materia de flujo de inversión extranjera y el golpe a la seguridad jurídica que se derivará de escándalos de corrupción como el de Odebrecht, las esperanzas oficiales están puestas en medidas como la modernización del régimen de inversiones internacionales o el plan “Colombia repunta”, que se lanzará hoy con el objetivo de que la economía sea más dinámica y que la meta de crecimiento del PIB para 2017 vaya más allá del parco 2 por ciento.