Obra de María, creadora de esperanza (II)

Estimo de buen interés para quienes aprecian los valores espirituales, y sienten gozo y esperanza al percibir que se cultivan continuar el tema de la “Obra de María”, iniciada en columna anterior. Es confortante constatar que frente a tanta labor adversa a la fe, y empeños de deletérea secularización que lleva a volver la espalda a Dios, estén en plena labor, y con millares de adherentes, movimientos como éste, no sostenido a base de dinero ni de poderío terreno, sino por su valioso contenido espiritual y social.

Al surgir este Movimiento hubo de abrirse paso frente a la poca acogida a movimientos laicales fuera de la “Acción Católica”, creada por el Pio XI, con exigencia casi plena de ella. También dificultad de aceptación de estas nuevas modalidades de la naciente Obra, cuestionadas por la Jerarquía, dándose franca discusión sobre cuanto se estaba impulsando Chiara.  Pero llegaron, providencialmente, voces autorizadas por conocimiento de la Obra, de Prelados que le abrieron las puertas para seguir adelante (1958). Punto de inmenso valor fue el desposorio espiritual de Chiara con Jesucristo (1943) y, más tarde en ambiente de gran unidad  con miembros de la Obra, que creo intenso acercamiento de Chiara y de los miembros  a  Jesús abandonado, el del dolido grito del Calvario con quien realiza especial desposorio (1949), seguido, después (1962), de su entrega a María Santísima, la desolada, al recibir a Jesús bajado de la cruz.

Se aprobaron Estatutos para la obra solamente en 1990, perfeccionados y aprobados por la Santa Sede en el 2007, dándole categoría de Asociación privada de derecho pontificio”. Los Pontífices, del Beato Paulo VI en adelante, han dado impulso y ha tenido deferencia notable, hacia ella. Actividades de suma importancia ha permitido Dios sean impulsadas por esta espiritualidad, como la especial participación en los encuentros históricos entre Papas y Patriarcas ortodoxos, así como encuentros anuales de alrededor de 80 Obispos católicos, y ecuménicos, a escala episcopal, de 40 participantes.

Alma de toda la Obra de María, son su carisma y los puntos básicos de su espiritualidad, asumidos con gran compromiso por sus directivos y miembros. Es su carisma la vivencia efectiva de lo pedido por Jesús al Padre: “que todos sean uno” (Jn. 17,20). Doce los puntos básicos comenzando por la compenetración con “Dios amor”, y hacer en cada momento “la voluntad de Dios”, con esa  bien fundamentada  base, ha venido la amplitud de servicios eclesiales que adelanta la Obra.  Difundida en los 5 continentes, con amplios centros para encuentros llamados “Mariapolis permanentes”, con múltiples realizaciones y temas de gran interés. Tiene, ahora  su organización bien delineada organizadas directivas en 22 zonas, o grandes regiones en el mundo, con Consejos directivas para cada una de ellas y para las “Ramas” que impulsa la obra, en 7 líneas de acción unas de adulto otros de jóvenes, otras de Sacerdotes y de Religiosos (as), y de Obispos amigos. Están, también, los “Movimientos” como “Familias nuevas”, “Humanidad Nueva”, con proyecciones en lo social, en lo económico,  en lo cultural y en medios de comunicación y política.

Situación actual de la Obra (2017) es de presencia en 186 países, 120 miembros consagrados, varios millares  de adherentes y simpatizantes, 22 Zonas que coordinan varias naciones, 23 Mariapolis permanentes. En Colombia hay sede de Zona, que coordina lo de este país, Venezuela y varios países del Caribe. En la propia Colombia hay 7 focolares  con 30 focolarinos (as), y centenares de adherentes y simpatizantes. Dirección principal la del Centro Mariapolis para separar encuentros y dar informaciones, Teléfono (1) 8574014; E-mail: comalegrí[email protected] Calle 7 No. 3-00 Vereda Alto Manantial Tocancipá Cundinamarca Cel. 310 763 6712.

*Obispo Emérito de Garzón

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