El sueño americano de Trump

  • Parte de victoria en Davos
  • Desafío a medios de comunicación

A un año de ejercer la presidencia de esa potencia mundial que son los Estados Unidos, el presidente Donald Trump, quien ha sido cuestionado severamente por sus contradictores que aún no aceptan su sorpresivo triunfo electoral y se resisten a entender que en su gestión ha demostrado ser uno de los gobernantes más efectivos en la historia económica del país. Cuando asumió el cargo varios de los más prestigiosos economistas, tanto de su país como del exterior, vaticinaron su fracaso argumentando que la defensa a ultranza de los intereses económicos de ese país no tenía cabida en un mundo globalizado. Las aves de mal agüero no consiguieron desmoralizarlo, ya que su visión y misión es devolverle el primer lugar a Estados Unidos en el escenario internacional y eso sólo se logra fortaleciendo la economía, atrayendo inversiones y creando empleo, que es lo que viene haciendo con resultados sorprendentes.

Lo cierto es que los positivos indicadores de su gestión administrativa, con el retorno de multimillonarios capitales y el ascenso de la inversión extranjera, le permitieron a Trump la oportunidad de hablar claro y con legítimo orgullo al mundo desde Davos, para hacer un llamado a invertir en su país. Su discurso contradice las recetas de los economistas de moda, incluso algunos con el premio Nobel y de los profetas del desastre que no daban nada por su futuro cuando asumió el poder. Recordó en el Foro que él representa el sueño americano, ese  que está haciendo realidad para numerosos inversionistas que ven la recuperación económica de los Estados Unidos con guarismos sorprendentes que lindan con el pleno empleo y el aumento formidable de la competitividad industrial, al igual que con el retorno de los capitales de las grandes empresas que se acogen a los múltiples beneficios que les brinda su gobierno, como la rebaja de impuestos y otros incentivos.

Fue rotundo al manifestar que en su país el paro ha bajado a mínimos históricos. Así como explicó con datos inequívocos el inmenso éxito en “la capitalización de las empresas de Bolsa, que han aumentado en billones de dólares, desde que me eligieron. Y se han creado 2.4 millones de puestos de trabajo”.  Por lo que adujo que, “nunca ha habido mejor momento para invertir en América”.

Recordó que con su política económica de reducir impuestos para la clase media y para las empresas, por la cual sus opositores recalcitrantes no daban nada, ha conseguido ingresos extras para el americano medio de US$ 2.000, así como sumas millonarias con la repatriación de capitales de las empresas de su país en el extranjero, como es el caso de Apple, que entendió que es el momento perfecto para reinvertir en los Estados Unidos.  Y así instó a las grandes compañías presentes en el Foro Económico Mundial  a invertir. "Nunca hubo un mejor momento para contratar, construir, invertir y crecer en Estados Unidos. Estados Unidos está abierto otra vez para hacer negocios y volvemos a ser competitivos", sostuvo el mandatario norteamericano.

No vaciló en afirmar que apenas está en el comienzo de su gestión por agigantar el poderío económico del país y dijo que para ello “eliminaré la regulación. Por cada regulación que creemos,  vamos a eliminar dos”. Y como en una obra de teatro, con voz poderosa agregó “Venid a América. Yo creo en América…Como presidente pondré a América primero, es cierto, al igual que lo hacen el resto de los dirigentes de los respectivos países. Sin embargo, América primero no significa América en solitario”.

Contrario a lo que muchos esperaban, en el foro de Davos no se fue lanza en ristre contra el libre comercio, pero instó a realizar reformas internacionales para apoyar un comercio más justo, con respeto a la propiedad intelectual y sin subsidios oficiales que -dijo- atentan contra el libre mercado. “Estoy preparado para negocios benéficos para las partes, vamos a negociar en grupos o individualmente”, indicó Trump ante la mirada atenta de todos los asistentes.

Para culminar su disertación, que duró aproximadamente unos 15 minutos, sentenció que “nada de esto es posible si no hay seguridad”.

Terminó,  con una nueva y dura crítica a los medios de comunicación de su país, en manos de la oposición. “Hasta que me convertí en político no me di cuenta de lo cruel, mala y falsa que puede llegar a ser la prensa”, manifestó.

Pasó la cita en Davos y se despejó la duda sobre lo que iba a hacer o decir Trump, contra quien se enfilan constantemente las críticas, dentro y fuera de su país, pero quien ha evidenciado que en este primer año dio pasos firmes y contundentes en la economía para materializar su sueño de “EU, primero”.