PRESIDENCIAL 2018
Coalición uribista, una "torre de babel"

Foto Montaje El Nuevo Siglo
Aumenta el rifirrafe entre la bancada uribista y Marta Lucía Ramírez, en tanto que Ordóñez y el pastranismo siguen cruzándose acusaciones. Hasta el 22 de enero tienen plazo para definir si van o no a la consulta interpartidista en marzo 

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LO único claro en la coalición que tratan de conformar los candidatos presidenciales Iván Duque, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez es que no hay nada claro.

Por el contrario, a medida que pasan los días el proceso para la conformación de la alianza con miras a la escogencia de un candidato único, ya sea mediante encuesta, consenso o consulta interpartidista el 11 de marzo, se complica aún más.

Mientras Duque es partidario de ir a una consulta, idea que Ordóñez respalda, Ramírez considera que sería un error esperar tanto tiempo y pide acelerar el mecanismo de escogencia. Como se sabe, hasta el 22 de enero tienen plazo los tres candidatos para informar a la Registraduría si van o no a participar de la consulta el mismo día de los comicios parlamentarios.

Como si se tratara de una especie de ‘Torre de babel’, los aspirantes, los dirigentes partidistas y cuadros de campaña de cada uno de ellos se trenzan en agrias polémicas, en donde el cruce de acusaciones, condicionamientos y hasta ultimátum se volvió de común ocurrencia. Ayer, por ejemplo, no fue la excepción.

En la cuenta twitter del expresidente Uribe se publicaron varios trinos que parecían llamar a la calma y concentrarse en lo importante. Por ejemplo, uno de ellos sostenía que “… las mejores reglas son las acordadas por los candidatos, apoyados por compromisarios. La mejor campaña es la programática acompañada de credibilidad”.

Algunos relacionaron ese trino con la carta que Ramírez, candidata presidencial por firmas, había enviado el martes a los expresidentes Uribe y Andrés Pastrana, en la que urgía a los integrantes de la alianza centrar los esfuerzos en “…construir confianza entre los miembros de la coalición, en lugar de tener afán de promover agendas individuales, pretender la superioridad de ninguno, o caer en descalificaciones personales destempladas, cuando el propósito común es el de servir correctamente a nuestro país”.

Ramírez solicitó en esa misiva convocar con urgencia una reunión conjunta con todos los interesados en la coalición, donde se definiera el mecanismo y el programa detallado.

Precisó que “lamentablemente el tiempo pasa y pasa y tanto los titulares de prensa, como el intercambio epistolar, pueden deteriorar la confianza y la armonía entre un equipo que debe pensar en grande, porque el desafío que tenemos es mayor y la responsabilidad con el futuro de Colombia inmensa”.

La carta de los uribistas

Para no pocos analistas, la carta de Ramírez fue una reacción a un pronunciamiento, al comienzo de la semana, de los congresistas del Centro Democrático, quienes propusieron que Duque fuera el candidato de la coalición porque lo respaldan Uribe, una bancada de 39 congresistas, 33 diputados y 574 concejales, además de las listas al Congreso de la colectividad de oposición.

“Lo ideal para rescatar el país de la más grave crisis de la historia ocasionada por Santos, es buscar un consenso para que Duque sea el candidato a la Presidencia, con la Vicepresidencia de Marta Lucía Ramírez o Alejandro Ordóñez”.

Aunque la bancada dejó en claro que era una propuesta de los congresistas y que Uribe y Duque eran los que debían tomar las decisiones finales, fue claro que a Ramírez ni Ordóñez les cayó bien la idea.

Es más, ayer la candidata presidencial por firmas, al explicar en la radio su misiva a Uribe y Pastrana, aprovechó para advertir que “no voy a aceptar que me notifiquen una vicepresidencia por los medios de comunicación".

Pastrana-Ordóñez

Pero si por los lados de Ramírez y el uribismo todo parece una ‘torre de babel’, entre Ordóñez y el pastranismo el ‘fuego amigo’ es cada día más intenso.

Ayer, por ejemplo, trascendió una noticia según la cual los compromisarios de Uribe y Pastrana ya habían acordado una especie de reglas mínimas de la coalición. Una de ellas sería que no podría participar como candidato quien pudiera llegar a tener inhabilidades o investigaciones o haya sido condenado o incurrido en posible conflictos de interés.

Para no pocos analistas esta regla tendría como destinario único y exclusivo a Ordóñez, cuya reelección como Procurador General fue declarada nula por el Consejo de Estado en septiembre de 2016.

Como era apenas obvio, Ordóñez reaccionó de inmediato a ese rumor (oficialmente al cierre de esta edición no se había publicado nada al respecto) y enfiló baterías contra el pastranismo, al que acusa de querer sacarlo de la coalición.

“Si quieren sacarme de taquito de la coalición pues yo me voy y sigo aspirando a la Presidencia. Estaré en el tarjetón. No me interesa la politiquería, me interesa seguir defendiendo mis principios y los de millones de colombianos”, dijo Ordóñez en radio.

Insistió en que si se queda “… voy a ganar la consulta así: me van a apoyar los sectores que llaman creyentes; aspiro a que el Partido Conservador me ayude en la consulta; la reserva de la Fuerza pública me va a apoyar y las bases del Centro democrático”.

Tras reiterar sus señalamientos, sostuvo que “… me late que me quieren hacer lo mismo que a Oscar Iván Zuluaga y Luis Alfredo Ramos. Quieren impedir, como sea y con lo que sea, que yo esté en el tarjetón”. Y agregó que “… la responsabilidad patriótica exige la unidad, pero hay una agenda del expresidente Pastrana para impedir que yo esté en la coalición…”. “Buscaron y buscaron. No hay funcionario público que no salga con quejas e investigaciones”, dijo finalmente respecto al rumor sobre las reglas mínimas.

Pero del lado de los pastranistas también hubo dardos. Según la FM radio, el ex comisionado de Paz y vocero del exmandatario, Camilo Gómez Alzate, dijo que “nadie entiende porque Ordóñez pide ingresar a la Alianza y a la vez busca a los mermelados del (partido) conservador para ser su candidato”.

Como se ve, lo único claro en este proceso de coalición es que no hay nada claro.

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