El ‘Café de Carlos’: más que un sorbo

Una empresa que surge de la decepción. ¿Cómo así? Y claro: los turistas llegaban al Quindío, se embelesaban con el paisaje, tomaban fotos espectaculares y, finalmente, saboreaban un café que no era de su agrado.

¿Acaso en Colombia no lleva sobre el lomo de las mulas la tradición de producir el mejor café suave del mundo? Sí, pero por muchos años, casi un siglo, el consumidor nato se acostumbró a la pasilla y a la preparación artesanal sin mayor elaboración.

Productores de café excelso, pero consumidores sin renombre. Así fue la historia de uno de los principales renglones de la economía que empezó a cambiar en 2002 con la primera tienda Juan Valdez, instalada en el aeropuerto Eldorado.

Un cafetero nato, que trabajó en el Comité regional, Carlos Arturo Patiño, fue uno de los que se rebeló contra el apogeo del paladar insípido. “Si tenemos el mejor café del mundo por qué los colombianos nos tomamos algo que parece un analgésico”, se preguntó. Y además se incomodaba mucho porque los turistas extranjeros que llegaban al departamento sufrían la frustración de aromas desaliñados, casi hechas sin la pasión del artesano.

El Café de Carlos es una empresa familiar, creada en 2014 en Calarcá, con el objetivo de ofrecer café especial 100% origen Quindío, en taza como tostado y molido en presentaciones de cuarto, media y libra.

Entonces ya se había empezado a hablar de los cafés especiales, sustituyendo en parte el eslogan genérico Café de Colombia, y ahora existe una amplia gama de variedades que van desde la Sierra Nevada hasta el Amazonas. La diversidad de preparaciones también abunda y además de las tiendas y cantinas donde se ofrece el “tinto”, se han creado tertuliaderos con pluralidad de ofertas y características especiales.

Un buen café, obtenido con criterios de responsabilidad social empresarial, un negocio bajo el concepto de valor compartido o una taza fruto de la asociatividad de productores, pululan en el país, sobre todo en aquellas zonas donde la pepa se crio en alguna época de forma silvestre.