LAS MOVIDAS EN LAS TOLDAS ROJAS
De la Calle no le jalaría a consulta liberal

Foto archivo El Nuevo Siglo

Según fuentes cercanas al ex vicepresidente, este la consideraría poco útil y muy desgastante si después hay que apostar por consulta interpartidista para consolidar tiquete de alianza y luego a una campaña dura de cara a mayo de 2018. Enfoque EL NUEVO SIGLO

 

Aunque sólo en el segundo trimestre del año el partido Liberal empezaría a definir las reglas del juego para escoger a su candidato presidencial de cara a los comicios de 2018, desde ya se evidencia que esa tarea no será nada fácil.

Los estatutos de la colectividad privilegian un ejercicio de democracia interna como la consulta popular en la que el aspirante único sea el precandidato que más votos saque. Sin embargo, la convención partidista es soberana para definir el mecanismo que a bien considere para tal escogencia.

¿Cuándo será esa convención? Algunos sectores rojos quieren organizarla para mediados o finales de marzo pero otros consideran que la coyuntura por la implementación normativa del acuerdo de paz con las Farc así como el vencimiento de los plazos -en el segundo trimestre- para que renuncien los congresistas y funcionarios públicos que quieran competir por el tiquete presidencial, aconseja que lo más prudente es que la convención sea a finales de abril o mayo. Como allí está pendiente no solo la escogencia de una nueva dirección y otros altos cargos, sino también un ajuste a los estatutos, podría aprovecharse esta coyuntura para fijar la hoja de ruta en materia de candidatura presidencial.

“… La fecha está condicionada no sólo al poco tiempo libre que dejará el ‘fast track’ (mediante el cual se tramitan las leyes y reformas derivadas del acuerdo de paz), sino que también entra a jugar lo que hagan los otros partidos que tienen congresos y convenciones para definir sobre elecciones al Parlamento y la Presidencia en los próximos meses… Aquí cada partido no sólo vigila su juego sino el de la competencia y los eventuales aliados”, indicó a EL NUEVO SIGLO un senador liberal que pidió la reserva de su nombre.

Los sectores que son partidarios de la consulta popular -que se haría en el segundo semestre, el mismo día en que otros partidos también hagan lo propio con sus precandidatos-, sostienen que este mecanismo no solo “calienta” al electorado y permite volver a ondear “el trapo rojo” en plaza pública después de que en 2014 no tuvieron candidato propio, sino que debe llevar a sentar las bases de un consenso táctico-político que disminuya las diferencias y pulsos de poder entre las distintas corrientes que coexisten en el partido, como el gavirismo, el samperismo, el serpismo y otros bloques de más reciente data.

Consulta sí, pero interpartidista

Por el contrario, hay algunos dirigentes liberales que califican de innecesario y desgastante que el partido vaya a una consulta popular para escoger precandidato. Aducen, de un lado, que este mecanismo es rentable políticamente cuando hay dos o más aspirantes fuertes dentro de las mismas toldas o la puja entre estos se refiere más a definir quién es la fórmula presidencial y quién la vicepresidencial. Pero ninguno de los dos sería el caso del liberalismo.

“… El escenario presidencial de hoy determina que las alianzas van a inclinar la balanza, pero no hacia la segunda vuelta, sino desde la primera… Por esto no es inteligente cerrar el tiquete presidencial en el mismo partido, sino que el aspirante único escogido tenga libertad para buscar en otras toldas a su fórmula vice o, incluso, ir a una consulta popular interpartidista para definir el candidato de la coalición o la alianza… En nuestro caso, hay una coincidencia cada vez más fuerte con La U y algunos sectores de izquierda democrática bajo la bandera de la paz”, explicó el senador consultado.

Precisamente por este tipo de argumentos es que algunos parlamentarios y dirigentes rojos son de la idea de que el candidato liberal se escoja mediante convención y que la consulta popular se deje ya para la competencia interpartidista, sea en el segundo semestre de este año o incluso –así parezca tardío- para el día de los comicios parlamentarios en marzo de 2018.

Táctica y estrategia

Ahora bien, es claro que la decisión que finalmente se adopte en la convención roja dependerá de cómo se estén moviendo las corrientes políticas al interior de la colectividad.

Por lo pronto EL NUEVO SIGLO pudo conocer que el ex vicepresidente y jefe negociador gubernamental en La Habana, Humberto de la Calle Lombana, sí estaría  contemplando la posibilidad de ser candidato presidencial pero la idea de una consulta popular no es que le suene mucho.

Según fuentes cercanas a De la Calle, a él, que se sabe el candidato más fuerte de cuantos están en el sonajero rojo, le parecería que una consulta le implicaría hacer una doble campaña, la primera para ganarse el tiquete rojo y la segunda de cara a la primera vuelta. Incluso, en caso de progresar la idea de una consulta interpartidista con los aspirantes de otras facciones, como La U u otras colectividades, con miras a concretar un tiquete de alianza bajo la bandera de la defensa del proceso de paz, entonces habría que sumar una tercera campaña.

“… No se puede negar que De la Calle tiene un estatus distinto al del resto de quienes suenan como precandidatos. Varias veces ministro, Vicepresidente y jefe negociador con las Farc, le tiene ventaja a quienes apenas si han sido senadores o ministros por una sola vez… Además, si la bandera va a ser la paz, entonces De la Calle tiene esa chapa ganada frente a los hoy posibles competidores”, señaló la fuente parlamentaria consultada.

Sin embargo, se sabe que otros precandidatos son de la opinión de que la consulta es indispensable. “… Espero que el Partido ratifique en la convención la realización de una consulta popular para escoger el candidato presidencial en las elecciones parlamentarias de 2018 para que el Partido Liberal tenga un candidato propio”, dijo meses atrás el senador Juan Manuel Galán, quien incluso en algunas encuestas figura por encima de De la Calle.

Según el senador, al quedar en vilo la reforma estatutaria de 2011 por una decisión del Consejo de Estado, quedó vigente el mandato de 2002 que obliga a la consulta  popular.

En los corrillos políticos se afirma que otros posibles precandidatos como los senadores Luis Fernando Velasco o Viviane Morales e incluso el hoy ministro del Interior, Juan Fernando Cristo -encargado de todo el proceso de implementación normativa del acuerdo de paz en el Congreso-, serían partidarios de la consulta popular interna, aunque no necesariamente en marzo de 2018 sino antes.

¿Qué piensa Serpa? Se afirma que el hoy jefe y principal vocero liberal si bien considera que la consulta popular rodea de legitimidad y apoyo real al candidato único, lo importante es que el liberalismo llegue con aspirante propio a mayo de 2018.

Del expresidente César Gaviria, muy cercano a De la Calle, se dice que también se inclina por la consulta popular interna pero que nadie más que él sabe que lo importante es consolidar un tiquete de alianza con La U y algunos sectores de centro e izquierda, que permita contrarrestar un previsible bloque de centro derecha en donde estarían uribismo, conservadores y Cambio Radical.

De allí que haya parlamentarios y dirigentes liberales que piensan que si Gaviria ve la necesidad de  sacrificar la consulta interna roja por privilegiar una consulta interpartidista que garantice un paso seguro a la segunda vuelta presidencial, lo haría sin mayor problema, bajo la tesis de que mientras para algunos sectores de la colectividad la obsesión es tener candidato presidencial en mayo de 2018, para  el exmandatario el asunto verdaderamente importante es tener la chance real de llegar a la Casa de Nariño después de más de 20 años de sequía roja en el Solio de Bolívar.

¿Qué terminará pasando? Es muy difícil preverlo, sobre todo porque, salvo Galán, nadie confirma su precandidatura o candidatura. Sin embargo, antes de todo ello lo primero es definir el cómo, cuándo y dónde de la convención.