2017 y los otros retos

Las cábalas sobre lo que puede pasar este año y los retos más importantes que tiene el país se continúan haciendo en esta primera semana de enero. La mayoría de las previsiones y de los listados sobre los principales desafíos ponen a los procesos de paz, la recuperación económica y el inicio de la campaña electoral de cara a los comicios de 2018 como los temas que centrarán gran parte de la agenda nacional. Es lógico que así sea, no sólo porque se trata de asuntos que son transversales a todos los sectores del país, sino porque también son los que centran el foco de la opinión pública, las redes sociales y los medios de comunicación.

Sin embargo, a la par de ese listado ‘top’, por llamarlo de alguna manera, hay otros retos que si bien no están todos los días en primera plana tienen una importancia trascendental para la sociedad en general. Por ejemplo, solucionar de una vez por todas la crisis en La Guajira es urgente, toda vez que pese a que en el último año se han anunciado una gran cantidad de medidas de control y vigilancia sanitaria, la muerte de niños por casos de desnutrición crónica se continúa presentando semana tras semana.

Y qué decir de la prioridad de adoptar una política integral, tanto desde el punto de vista represivo como preventivo, que frene el aumento de los casos de violencia intrafamiliar. Ayer mismo la Fiscalía denunciaba que en 2016 ese delito se incrementó en un 16,6 por ciento y urgió la necesidad de que se formule una estrategia para enfrentar este flagelo. Incluso anunció que en febrero próximo presentará, conjuntamente con sectores de la sociedad civil, una propuesta integral al Gobierno sobre este tema.

Otro asunto que por estos días genera gran preocupación entre los padres de familia, sobre todo de familias de bajos y medios ingresos, tiene que ver con la efectividad que tendrán los mecanismos de vigilancia que se anunciaron desde el año pasado para verificar que los desayunos, almuerzos y refrigerios que el Estado contrata con empresas privadas para ser suministrados en escuelas y colegios públicos cumplan con los estándares de calidad, cantidad e higiene. Ya el año pasado estallaron no pocos escándalos al respecto y se anunciaron correctivos que ahora tendrán la lupa encima no sólo de los entes de control sino también del profesorado y los padres de familia.

Un asunto del que todos los días se habla pero que no por ello tiene una solución definitiva es la situación en la frontera con Venezuela. Como se sabe el año pasado, por orden de Caracas, los pasos fronterizos estuvieron cerrados por más de ocho meses. Si bien el Gobierno colombiano dice que ha tomado cartas en el asunto y dialogado con su homólogo venezolano para buscar una fórmula que impida que a cada tanto centenares de miles de personas que viven en esta lado de la frontera se vean afectadas por los bandazos en la política fronteriza de la administración Maduro, lo cierto es que el arranque del 2017 es bastante sombrío en esa región.

Y qué decir de la necesidad sentida en muchos municipios y ciudades de distinto tamaño en torno a aumentar no solo el pie de fuerza policial sino la eficacia judicial para combatir delitos de alto impacto como el atraco o el robo de celulares que tiene a la ciudadanía evidentemente desesperada.

Podríamos mencionar otras urgencias más que, como se dijo, no hacen parte del top de los retos más publicitados y obvios, pero que por igual son importantes. Por ejemplo, es prioritario que el Sisbén sea depurado de una vez por todas y que los subsidios lleguen a quien realmente los necesita. Igualmente se requiere buscarle una salida a la problemática del mototaxismo que ya que pese a su ilegalidad es una práctica normal en gran parte de los municipios del país y se calcula que de él depende más de un millón de personas. Y qué decir de plataformas tecnológicas como los de Uber y compañía, que extienden su cobertura en muchas ciudades pese a que las autoridades insisten en que no cumplen los requisitos para prestar el servicio de transporte público individual.

Todos estos retos también deberían hacer parte de las urgencias para este 2017 y obligar al Gobierno y las autoridades del caso a fijar planes para enfrentarlos, ya que la paz, la política y la economía, importantes a cual más, no son las únicas prioridades en la agenda nacional.